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domingo, 23 de agosto de 2009

La chapuza nacional


He podido recoger esta pequeña selección de chapuzas en un solo día. Éste es el típico ejemplo de campesino con más mala leche que cultura... no sabemos si el veneno será harsénico, kurare, hestrinina o sianuro.


El Palacio de Guevara, una de las joyas de Lorca. Un monumento señorial del siglo XVIII... que en el siglo XX fue objeto de una innoble chapuza, ahora al descubierto por las obras faraónicas del Plan E. Para igualar el firme de la calle, no se les ocurrió otra cosa que ocultar la parte inferior de las columnas. Esperemos que, aprovechando las obras, le pongan remedio a esta chapuza.


Éste es un típico ejemplo de la dificultad que tienen algunas personas para escribir la letra Z. Es muy similar al caso del campesino que proivía cojer limone, pero con el agravante de que, al fin y al cabo, al llauro no le pagan por hacer carteles, y al artesano que hizo la placa sí.

Esto, más que una chapuza, es un caso claro de mala suerte. Me parece recordar que la pastelería ya estaba cuando llegaron los diabéticos. En fin, tal y como están -o estaban- los precios de los inmuebles, está claro que no se puede ser demasiado selectivo. Espero que el de la boutique se habrá dado cuenta de que también hay bombones y pasteles especiales para diabéticos. La verdad es que la coincidencia tiene tela...

martes, 14 de julio de 2009

Fé de rratas (I)

Ya dijo Descartes que nuestros sentidos nos engañan. Y no sé quién añadió que el amor es ciego, aunque no manco. Pues a eso voy, a que muchas veces entendemos lo que dicen los carteles por intuición.

No me refiero a la persona, con más o menos cultura, que se ve obligada a escribir un cartel anunciando que vende un campo de olivos, que alquila una habitación o que anda buscando trabajo de encofrador. No se le puede reprochar a nadie que cometa faltas de ortografía. A nadie que no viva de eso, como un periodista... aunque en mi gremio son legión, empezando por el maestro García Márquez, que llegó a apostar en público por enterrar las "haches de guerra" que tantos quebraderos de cabeza le han tenido que dar en su larga y genial carrera de escritor.
Voy a empezar esta sección -que era una de las fijas en mi Foro Libre- con un puñado de carteles encontrados en diferentes municipios de Murcia. No comprendo cómo puede haber cartelistas que cometan faltas de ortografía: es tan inadmisible entregar un cartel con una letra de menos, como un coche al que le faltase un espejo retrovisor. Aunque a veces los que hacen el cartel se limitan a seguir las instrucciones de quien les ha contratado, que no ha puesto el interés necesario para conseguir un buen producto.
Éste es gordo, porque es un cartel oficial. Pertenece a una de las pedanías de Puerto Lumbreras, que se llama, como es obvio, El Esparragal. Con dos erres.


Éste también es grave. Pertenece al polideportivo municipal de un pueblo al que no quiero citar, porque tampoco se trata de sacarle los colores a nadie. La errata tiene el factor añadido de que lo que queda tiene sentido. Que es una de las putadas de las erratas, que a veces al quitar una letra se obtiene un resultado inesperado. Aquí nos dicen dónde podemos practicar el Atle-timo, que debe de ser una clase de gimnasia con un precio exorbitado...


Claro que también nos invitan a practicar el "padels" e ir a la zona "aquatica"... vamos, que luego dicen que mens sana in corpore sano.
Este cartel apareció a la entrada de una obra. Ya que nos obligan a obedecer toda una serie de normas, deberían predicar con el ejemplo y empezar por acatar las normas de la ortografía.

Esta otra estaba entre los fondos de una exposición cultural. Ha quedado un poco borrosa, pero dice: RUEGA AL SEÑOR POR TUS BIENECHORES. Más que una errata, es una falta de ortografía tan grande que cuesta un poco dar con ella. La verdad es que tanta hache puede dar mucha guerra...
En fin, que ahí vamos los españoles, convirtiendo nuestro idioma en algo no ya vivo, sino fluctuante.

lunes, 6 de julio de 2009

¿En qué quedamos?

Esta mañana he estado trabajando en una zona de Lorca, a unos 5 km. del casco urbano pero ya en zona rural, yendo hacia las Tierras Altas. Un sitio lleno de colinas, almendros y trigales, que se llama Torrealvilla... o no...
Ésta es una foto desde uno de los extremos del puente que cruza el río principal...



... pero desde la otra orilla, las cosas se ven -o se llaman- de otra manera...

... en cualquier caso, me pregunto si valdrá la pena pelearse por el nombre del río, ya que el cauce... está seco. Aunque es bien cierto que de la rosa, siempre nos quedará el nombre.